A un mes de la catástrofe, se sigue sufriendo, trabajando y esperando

A un mes de la catástrofe, se sigue sufriendo, trabajando y esperando

(Saúl Gherscovici) Hoy se cumple un mes del temporal y catástrofe más grande que sufrió Comodoro Rivadavia en toda su historia, cuando más de 300 milímetros, computados en ellos lo de la segunda lluvia del 6 de abril, dejaron a miles de comodorenses fuera de sus casas, y a algunos sin ellas.

A un mes del temporal, todavía hay más de 300 evacuados. Hay barrios donde, pese al esforzado trabajo del personal de la SCPL,  el agua todavía no llega, y donde es evidente que aquellas obras que nunca se hicieron son ahora, más que necesarias, urgentes.

El temporal, impredecible en su cantidad y daño para Comodoro Rivadavia, dejó en superficie todas las carencias de obras que tiene la Capital Nacional del Petróleo, esas que ya eran evidentes en el día a día, y sin la necesidad de que la catástrofe las haga evidentes.

No estamos hablando de pluviales y canales, que funcionaron pero terminaron anegados porque lo que bajó del cielo, junto con el barro, fue tan abrumador que nada de lo que pudo haberse previsto, hubiera alcanzado.

Estamos hablando de esas obras negadas durante años, décadas y por qué no siglos. Comodoro Rivadavia necesita, en concreto, primero reconstituir y reforzar todas las redes de servicio de agua, electricidad, y cloacas. El costo para las primeras es de 2500 millones de pesos y para las energéticas, incluida la subida al interconectado nacional, ese que paso de largo entre Puerto Madryn y Pico Truncado, es de unos 30 millones de dólares.

A estas obras hay que sumarle el camino de  circunvalación, junto con el mejorado a nuevo de la ruta nacional 3, que hoy pende de un hilo por el desborde del arroyo La Mata, y el de todos los caminos internos que también fueron arrasados como: el Juan Domingo Perón, el del Centenario y el Roque González.

La construcción de por lo menos 2000 nuevas viviendas también son parte del plan inicial de reconstrucción, porque los módulos habitacionales, esos que vinieron de Nación, no solo no alcanzan, sino que está claro son paliativos y soluciones temporales, hasta que la gente vuelva a tener su vivienda.

Hasta el momento, y sin mucha precisión porque todavía se están definiendo las obras, Nación aseguró que, además de la ayuda social que ya envío, girará a Comodoro 1200 millones de pesos, primero se habló de 1500 pero luego la cifra se redujo, para atender esa refundación de la ciudad.

El monto, como se detalló en los presupuestos base de las obras que inicialmente hacen falta de manera urgente, es insuficiente pero, ante la repregunta, los funcionarios nacionales dijeron que ese era el piso y no el techo de inversión.

A un mes de la catástrofe, y pese al trabajo de la municipalidad, provincia, SCPL y comunidad en general, todavía queda mucho por hacer, tanto que no solo hay gente evacuada, sino que hay barrios en los que aún no se puede ingresar por las toneladas de barro acumulado.

A un mes de la catástrofe, quedó claro que, salvo los lunares que siempre aparecen, la comunidad en su conjunto se levantó desde el primer día para ver qué es lo que se podía hacer, a quien se podía ayudar, y de qué manera se podía trabajar para que la ciudad y su gente primero no se caiga y luego comience a levantarse.

A un mes de la catástrofe, está claro que luego de lo que paso debe nacer un nuevo Comodoro Rivadavia: una ciudad con crecimiento ordenado y servicios acordes a la riqueza que genera y que aporta de siempre al resto del país, una ciudad con una comunidad unida bajo una misma bandera y consigna y orgullosa del lugar donde nació o donde está viviendo.

A un mes de la catástrofe todavía falta que las declaraciones de emergencia, por parte de algunos Estados y estamentos, sobre todo el nacional, sean acompañadas por gestos pero sobre todo porv inversiones reales para que la ciudad pueda salir de esta  catástrofe inesperada y de la que ninguno saldrá igual de lo que era un minuto antes de las 17.50 del miércoles 29 de marzo del 2017.

A un mes de la catástrofe, Comodoro sigue trabajando y esperando.

 

 

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