Choque urbano revitaliza el Martín Fierro a puro ritmo y corazón desbocado

Choque urbano revitaliza el Martín Fierro a puro ritmo y corazón desbocado

(S.G)Choque Urbano, la compañía de los hermanos Santiago y Manuel Ablín, nos dejó este domingo, día del padre, con una energía y conciencia movilizadora. Lo hicieron de la mano de la vibrante, sonora y actualizada recreación de parte del Martín Fierro, el libro fundacional de la literatura argentina de José Hernández de 1872.

 

Siempre con un mensaje ecológico y un intento de recuperación de la humanidad perdida, la obra repiquetea al ritmo contagioso y entusiasta de Choque Urbano, con bolsas de basura que tapan y hasta ahogan a los artistas y espectadores, chapas, caños de PVC, tambores y otros elementos reciclados.

La idea es siempre dejar en claro que  todo vuelve o puede volver,  y que no todo lo que reluce es oro, ni todo residuo es basura.

 

En espectáculos anteriores, Choque Urbano inventó un idioma, para que el mismo –como el pueril pero insistente intento del esperanto- sea un vehículo de comunicación universal y en medios de una comunicación sin contacto. En otros más cercanos se animó a bailar, y ¡¡¡cómo¡¡. Luego llegó la canción, y ahora todo eso junto más la recreación de un texto que, si bien no todos sabemos de memoria, tal vez porque los argentinos seamos siempre perseguidos y medio “sotretas”, lo tenemos incorporados –al menos las partes nobles- en el inconciente colectivo.

Hoy el “gaucho” no es perseguido, necesariamente, por la ley y las justicias falsas y amañadas, que existieron siempre, hoy es acosado por algunas más sutiles y cotidianas, como la incomunicación, el aislamiento social y colectivo, pero sobre todo por el desempleo y los sueños destozados.

Esos sueños, que parecían alcanzados o en caminados,  son los que nos hacen recitar -con lágrimas en los ojos, una garganta casi cortada y  unas manos rojas de aplaudir- : «Algún día hemos de llegar…Después sabremos á donde”

Dejar comentario