Picante pero neutro

Picante pero neutro

El segundo y último debate entre los candidatos a la presidencia de la Nación de ayer, celebrado en la UBA, fue mucho más picante que el primero. De todos modos, en función de lo que cada uno busca, pareció dejar saldo neutro para los principales contrincantes, que son el presidente Mauricio Macri de Juntos por el Cambio y Alberto Fernández del Frente de Todos.
Luego de lo que sucedió en Santa Fe, donde Alberto Fernández quedó claramente como ganador, evidentemente en este, Mauricio Macri decidió apostar desde el primer momento, y en cada eje temático, a salir a atacar al candidato del Frente de Todos y “al kirchnerismo”.
En concreto, Macri volvió a sembrar el discurso de la grieta y no dudo en introducirla en cada eje temático, inclusive cuando nada tenía que ver con los ítems que debía abordar. En definitiva, en función de la aplastante derrota que recibió en las PASO, el presidente buscó ayer, a una semana de las elecciones, retener como mínimo esos votos y recuperar algunos de los que perdió por los efectos propios de su política.
Tal como dijo cuando señaló estar “indignado” de escuchar “a los kirchneristas” y aseguró que “encima” lo tendrá que escuchar dentro de algunas semanas, el presidente es conciente que la única victoria que podría obtener este domingo es lograr el ballotage. Para eso, consideró que lo que necesita es retener su voto duro, ese que siente escozor cuando se habla del regreso del kirchnerismo.
El principal problema para Macri es la realidad, esa que golpea a cada uno de los argentinos, incluidos obviamente sus votantes. A eso hay que sumarle que aquellos que lo acompañaron, por estar decididamente en contra “del kirchnerismo”, ahora no tienen una razón cierta para creerle las propuestas que aparecieron luego del primer y sincero enojo por el resultado de las Primarias. No pueden creerle porque, en muchos casos, como los créditos UVA, sintieron los efectos de esas políticas en sus bolsillos.
Otro problema que tuvo Macri en el debate y en la búsqueda de más votos es que quienes disputan ese voto duro y contrario al kirchnerismo, como son José Luis Espert del Frente Despertar y Juan José Gómez Centurión, tuvieron aciertos en ambas participaciones, sobre todo el primero de ellos.
Espert apeló a reformas políticas y económicas, muchas de las cuales son del gusto del “macrismo duro”. En la práctica, si bien disputa ese voto, no lo puso al presidente en posición de aliado o de líder, sino de retiro, como parte del pasado. Para muchos analistas, ayer le tiró algunos centros, cuando directamente cruzó a Alberto Fernández, con causas de corrupción en las que está involucrado el gobierno anterior, pero no lo hizo para favorecer a Macri sino para mostrarse como una alternativa contra el kirchnerismo. Es decir, no funcionó en tándem, como en Santa Fe, pareció verse a Lavagna con Fernández, sino como búsqueda de agua o votos para su propio molino.
Está claro que los votantes de Espert y Centurión, si no pueden escapar a la polarización y ser firmes a lo que definieron en las PASO, están más cercanos a Macri que a Fernández, es decir que si los candidatos logran retener y por qué no incrementar esos votos, a quien perjudican es a quien ayer intentó profundizar la grieta, que fue lo que le permitió ganar las elecciones del 2015.
Alberto Fernández ayer, por este ataque de Macri permanente, no estuvo tan cómodo y relajado como en Santa Fe, pero siguió en su derrotero de diferenciarse del presidente, que curiosamente salió a decir que “por más que quieran no somos lo mismo”, cuando lo que busca el Frente de Todos es justamente diferenciarse.
El ganador de las PASO continuó con ese esquema, esquivó los misiles sobre las causas de corrupción, que aprovechó para devolver con las que rodean o incluyen al presidente, como las del Correo, los eventuales negociados con los parques eólicos, y los tarifazos, que anunció serán revisados, incluso por la justicia.
A diferencia de Macri, a Alberto Fernández le alcanza para ganar las elecciones en primera vuelta con mantener lo cosechado en las PASO, algo que ayer no pareció poner en riesgo nunca. Así como las acusaciones de este no harán mella en el votante duro del macrismo, las del presidente tampoco afectarán la decisión de quienes optaron por el Frente de Todos en primera vuelta, ya sea por estar convencidos o porque quedaron desilusionados por estos casi cuatro años de la actual gestión.
Nicolás del Caño del Frente de Izquierda y Roberto Lavagna de Consenso Federal también mantuvieron sus discursos y seguramente conservaron su caudal de votos, sobre todo en el caso del primero que descargó sus ideas y propuestas sobre unos y otros. Del Caño también dejó la perlita del debate, cuando comparó al candidato a la vicepresidencia de Juntos por el Cambio, Miguel Angel Pichetto, con Micky Vainilla, ese nazi creado por el genial Diego Capusotto.
En definitiva, todo parece indicar que el de ayer fue un debate picante pero neutro.
Publicado en: http://www.abcdiario.com.ar/politica/2019/10/21/conclusiones-del-debate-presidencial-picante-pero-neutro-10846.html
Foto: www.lavoz.com.ar

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